Pensar en
algo es invitarlo
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Dirijo
deliberadamente mis pensamientos y obtengo aquello en lo que pienso *
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Aquello
en lo que pienso es lo que invito a mi experiencia *
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Cuando
pienso en lo que quiero a través de la ley de la atracción, ese pensamiento se
hace cada vez mayor y cobra más fuerza *
·
Cuando
veo algo que me gustaría experimentar y digo: “si me gustaría tener eso”,
gracias a la atención que le presto, lo invito a mi experiencia *
·
La
atención que le presto a algo (me guste o no) hace que lo incluya en mi
vibración y si lo mantengo en mi atención y consciencia durante el tiempo
suficiente la ley de la atracción lo trae a mi experiencia *
·
Afortunadamente
existe una maravillosa memoria temporal desde que comienzo a pensar en algo y
el momento en el que se manifiesta *
·
Esa
memoria temporal me ofrece la oportunidad de dirigir o redirigir mi atención en
la dirección en que realmente quiero que se manifiesten las cosas en mi vida *
Y
mucho antes de que suceda (de hecho cuando pensé por primera vez en ello) puedo
saber por cómo me siento, si eso que deseo se va a manifestar – si continúo
prestándole atención – se manifestará en mi experiencia.
·
Cuando
dirijo deliberadamente mis pensamientos y me enfoco en las cosas que quiero
atraer a mi experiencia, empiezo a recibir la experiencia de la vida que deseo
en todos los aspectos *
Mi
mundo físico es un lugar vasto y diverso cargado de una sorprendente variedad
de acontecimientos y circunstancias, algunas de las cuales apruebo y me
gustaría experimentar.
Estoy
aquí para crear el mundo que he elegido – a la vez que permito que el mundo
exista – tal como otros elijen que sea – aunque sus elecciones en modo alguno
obstaculizan las mías, mi atención a lo que los otros eligen afecta a mi
vibración, y por consiguiente a mi punto
de atracción.
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